¿Piensas que si haces muchos cambios en tu poemario acabarás estropeándolo o que perderá su esencia? ¿Piensas que no vas a ser capaz de corregir de manera adecuada tu poemario? Muchas veces, puede que nos dejemos abrumar por los poemarios de reconocidos nombres de poetisas y poetas como Alejandra Pizarnik, Federico García Lorca o Baudelaire. Sus libros te llegan definitivos y puede que pienses que los cambios que han realizado en sus correcciones han sido de someras palabras. Pero lo que leemos es la versión definitiva pulida y corregida una y otra vez. Por esto, creo que este artículo «Sin miedo a los cambios» puede servirte de ayuda.

En este artículo te quiero pedir que no te compares y que te inspires en los poetas que te gustan. Además, que no sientas el hecho de tener que corregir el poemario por ti en primer lugar y un profesional en segundo lugar como una debilidad, sino como una fase necesaria y natural de la concepción de tu poemario.

Déjame contarte que me resultan muy interesantes los aparatos críticos que aparecen, casi siempre, en las antologías porque cuentan curiosidades acerca del proceso creativo de los autores y de las autoras que te pueden aportar ideas para tu propio proceso.

Un ejemplo: César Vallejo

Sin miedo a los cambios

En esta ocasión, te quiero traer a César Vallejo.

César Vallejo publicó en 1918 en la revista Mundo Limeño una primera versión del poema «Los heraldos negros» que abre su poemario homónimo. Por esto se sabe que hay dos versos que cambian. En la revista podemos leer: «Son esos rudos golpes las explosiones súbitas / de alguna almohada de oro que funde un sol maligno» y la versión publicada en el libro: «Esos golpes sangrientos son las crepitaciones / de algún pan que en la puerta del horno se nos quema».

Como puedes comprobar, no es un cambio nimio, sino que pasamos de las características del modernismo a una poesía más concreta y cotidiana (para saber más, te recomiendo que busques Poesía completa de César Vallejo en Lumen, edición de 2022).

Hay más ejemplos de este tipo de otros autores y autoras, pero este me ha parecido muy significante por su importancia y por su capacidad de cambiar por completo la esencia de un poema.

Si tienes más dudas sobre cómo enfrentarte a la corrección de tu poemario, estoy segura de que este artículo que escribí hace un tiempo te va a ayudar: «3 principios de poesía para decir adiós a tus dudas».

¡Anímate a realizar los cambios que creas necesarios, por muy radicales que sean!

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