Ya has elegido a tu correctora/o, qué nervios, ¿verdad? Me imagino que ahora te surgirán más y más dudas, más y más inseguridades. Así que creo que ha llegado la hora, antes de entrar de lleno en que te cuente mi método de corrección de poemarios, de hablar brevemente del papel del corrector profesional.

La figura del corrector

Desde mi punto de vista, el corrector de textos debe estar abierto al diálogo con el autor/a. Entender que deposita en ti toda su confianza para conseguir lo mejor para su manuscrito, ese poemario al que ha dedicado muchas horas de su vida. Así, se debe entender que el proceso de corrección empieza desde que hablas por primera vez con el autor hasta que entregas el texto definitivo con todos los cambios aceptados. Cuando comienzo una corrección, siempre le digo a los autores que me pondré en contacto con ellos cuando haya finalizado la corrección, a no ser que quiera acometer un cambio muy grande en la corrección, en ese caso, lo debo consensuar primero con el autor. Una vez que presento el texto con todos los cambios y los comentarios al margen con sugerencias y dudas, es cuando comienza la fase más intensa del diálogo. En ese momento es cuando el texto va y viene, como las olas del mar. Y es también en este momento cuando el corrector, además de corregir, acompaña al autor en sus planteamientos para llegar a entender qué es lo que quiere transmitir.

Mi método de corrección de poemarios

Yo recomiendo realizar siempre dos correcciones. Una primera centrada en estilo y una segunda centrada en ortografía, y por dos personas diferentes.

Corrección de estilo

IMPORTANTE: El corrector de estilo no cambia el estilo del autor, sino que lo analiza y se mimetiza. Lo que hará será mantenerlo si en algún momento se desvía.

Te cuento a continuación cómo encaro yo la corrección de estilo de un poemario:

Primero, realizo una lectura global para hacerme una composición del tono, de la métrica, del idiolecto construido, de si se mantiene una cohesión de forma y contenido, de los lugares comunes… De esta manera, voy corrigiendo las faltas de ortografía que me voy encontrando y me anoto cuestiones de estilo que observo.

Después, realizo una corrección minuciosa de cada poema, entendido a la vez como unidad independiente, que debe funcionar por sí mismo, pero que forma parte de una o dos unidades mayores: las partes en las que se divide el poemario y el poemario en sí. En esta fase se analizan y corrigen las estructuras estróficas, la métrica, las rimas, las cacofonías, la construcción de las imágenes, de las metáforas, etc.

Finalizo con una última lectura ya con todos mis cambios introducidos para comprobar que está todo en su sitio y que no me he dejado nada y, por supuesto, que ninguno de mis cambios desentone ni sea invasivo. En este momento entramos en la fase de la aceptación de los cambios por parte del autor y la resolución de dudas. Por lo que, en muchas ocasiones, hay más de un poema que hay que volver a corregir.

Corrección ortotipográfica

En esta fase hay que centrarse en que no falte texto o que el uso de las mayúsculas y las minúsculas no normativas tienen un porqué (ya sabemos que en poesía muchas veces se usan mal a propósito para conseguir diversos efectos). En definitiva, se trata de corregir todas las faltas de ortografía y de intentar llegar a la errata cero.

Una vez realizada la corrección, y al igual que en la corrección de estilo, se entra en la fase de aceptación de cambios por parte del autor y la resolución de dudas. Aunque en esta fase ya ocurre menos, puede que haya que corregir algún poema entero.

Acaba una fase, empieza otra

Ya has corregido tu poemario, enhorabuena, porque es un trabajo intenso para autor y corrector. ¿Qué vas a hacer ahora? ¿Publicarlo? ¡Mucha suerte!

Yo espero haberte servido de ayuda con el vocabulario que vas a manejar con tu corrector, con mis consejos antes de enviar tu poemario a corregir. También muy importante, espero que sepas cómo encontrar a tu corrector ideal, que encaje contigo y que, al final, haya resultado una buena combinación. En cuanto a métodos de corrección de un poemario, creo que hay uno por corrector. Este que te cuento yo y que es el que sigo es fruto de la experiencia. Un método que he ido perfilando con cada nuevo proyecto y que seguiré modificando, seguro, para seguir mejorando.

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