¿Estás pensando en que tu tesis de historia o arte sea accesible a un público general? ¿Aún estás preparando la tesis y necesitas ganar puntos, para lo que vas a escribir un libro de divulgación? Con este artículo quiero dar a los historiadores, investigadores, doctores en historia y divulgadores de historia en las redes sociales como Instagram o Twitter las claves para escribir un buen libro de divulgación histórica. Si quieres que tu lector se quede igual de feliz y que te preste tanta atención como el perro de la foto, siéntate, que te presento los cinco puntos más importantes para conseguirlo.

¿Qué se quiere decir con divulgación?

Antes, me gustaría dejar claro el concepto de «divulgación» y por qué es recomendable escribir un libro de divulgación histórica. Según el Diccionario de la Real Academia Española, «divulgación» significa «acción y efecto de divulgar»; y «divulgar» significa «publicar, extender, poner al alcance del público algo». Por lo que divulgar es coger un tema estudiado por expertos y lograr que lo pueda entender todo el mundo, no solo los especialistas en ese campo; ello no conlleva falta de rigor científico ni significa que no se pueda tratar en profundidad un tema.

¿Por qué escribir un libro de divulgación histórica?

Los motivos por los que escribir un libro de divulgación histórica son variados, pero una de las claves es que con él se llega a un mayor número de gente, por lo tanto, tiene la vertiente democrática del conocimiento y, por otro, dependiendo del oficio cultural en el que te enmarques, puede resultarte muy beneficioso.

Entonces, ¿a quién le interesa escribir un libro de divulgación histórica? Te desgrano los perfiles:

  • Te interesa si eres un historiador, ya sea de historia o de historia del arte, que quiere preparar un doctorado y necesita puntos para su admisión.
  • Te interesa si eres un doctor en historia que quiere transformar su tesis en un libro de divulgación histórica como carta de presentación para conseguir futuros trabajos. Es mucho más agradable leer un libro de divulgación que una tesis.
  • Te interesa si eres un divulgador de historia en redes sociales del tipo Instagram y Twitter.
  • Te interesa si eres guía turístico.

Beneficios de publicar un libro de divulgación

  • Supone un punto diferenciador con otras personas. Imagínate que eres guía turístico y en tu página web muestras que has escrito un libro sobre la Vía de la Plata, algo que no han hecho otros guías y que les muestras por qué un recorrido es mejor que otro, cómo entender la visita a x museo, etc. Aquí estás dejando patente tu marca personal, tu singularidad y saber hacer, por lo que esto puede hacer que incline la balanza a la hora de que el cliente seleccione un profesional u otro para su viaje.
  • Un currículum más atractivo. Aunque te pueda parecer que sí, no todo el mundo es capaz de escribir un libro y, menos, un buen libro, así que esto es un punto que puede ayudarte a demostrar tus conocimientos e interés en un tema a la hora de solicitar un trabajo y en la carta de presentación. Con ese gesto estás mostrando cualidades muy valiosas como la proactividad, creatividad, organización y planificación. Ya te conocen más que al resto de candidatos/as.
  • Visibilidad y prestigio social. Si te dedicas, por ejemplo, a la divulgación histórica en redes sociales del tipo Instagram, Twitter o TikTok esto te interesa. Te interesa porque es una manera de que te desvirtualicen y, por lo tanto, ganas corporeidad, credibilidad y ocupas otro terreno de la divulgación. Y prestigio social porque, quieras o no, decir que has escrito un libro a la gente le gusta, porque no todo el mundo lo hace y lo consigue. Piensa en cuánta gente de tu alrededor ha escrito un libro… Sé tú el primero o la primera :).
  • Puntos para el doctorado. Como ya hemos expuesto, es una buena manera para que te dé puntos para la admisión en el doctorado.

Los 5 secretos de un buen libro de divulgación histórica

¿Qué quiero decir con un buen libro de divulgación histórica? Este debe cumplir las siguientes reglas: fácil de entender, atractivo en la presentación del tema y que contenga imágenes. Además, debe estar personalizado, usar solo los tecnicismos necesarios, que no haya un abuso de frases largas, evitar al máximo los circunloquios y los gerundios, que en el libro sea palpable un hilo narrativo y evitar las notas al pie. Sigue leyendo porque te explico un poco más en detalle.

Personalizado y «personalización»

¿A qué me refiero con «personalizado»? A que sintamos que hay una persona detrás de lo que leemos, una persona que siente, que ha trabajado. Ahora me viene a la cabeza el libro El infinito en un junco de Irene Vallejo en el que nos cuenta la temporada que estuvo viviendo en Florencia y para su trabajo visitaba la Biblioteca Riccardiana, donde nos cuenta sus ansias por tocar manuscritos, donde respiramos el amor por los libros de Irene Vallejo.

Pero con personalizado, y más exactamente «personalización», me refiero también a lo que nos cuenta Daniel Cassany en su libro La cocina de la escritura, aquí tiene un apartado que es oro. En él nos desmiente que introducir expresiones del tipo «yo creo que» o «compara los datos» resten rigor al texto. Fíjate también en que se dirige al lector de tú y se olvida del pronombre personal de primera persona del plural «nos» (aquí se camufla al autor, una sola persona, en un grupo, hecho que no es real). Este «nos» hace que autor y lector se alejen y dificulta la conexión al crear un texto impersonal. Una frase muy esclarecedora es esta que apunta «La hipótesis de la autora es que…», si eres tú la autora, no tengas miedo, di «Mi hipótesis es que…». En resumen, un texto personalizado conecta con el lector y esto consigue que tu recuerdo perdure.

Solo los tecnicismos necesarios (y analogías)

Para que un libro sea comprensible hay que huir de nombrar cada dos por tres tecnicismos. Esto no significa que no se use ninguno, sino que habrá que elegir cuáles son los importantes de verdad para dar cuerpo a las hipótesis presentadas. Cada tecnicismo que se introduzca habrá que explicarlo para que todo el mundo sepa a qué se refiere.

Otra estrategia muy útil a la hora de acercar un texto a todo el público son las analogías o símiles, y mucho mejor si se usan ejemplos cotidianos, que nos ocurren a todos (o casi todos).

Frases cortas, sin circunloquios, evitar al máximo los gerundios

Los historiadores cometemos algunos pecadillos cuando escribimos: escribimos frases muy largas con muchas subordinadas e incisos, abusamos de los circunloquios y nos encantan los gerundios. Todo esto hay que desterrarlo para conseguir un buen libro de divulgación histórica. Evitar todo esto redunda en lograr un lenguaje claro y en que el texto sea comprensible por todos y que no haya ambigüedades. Te dejo aquí un enlace a otro artículo que escribí en el que hablo del lenguaje claro y a qué me refiero con frases cortas. Si evitas todo esto que te comento, lograrás que el texto no se haga nada pesado y que el mensaje se transmita de manera más concisa, precisa y clara. Se evitan al máximo posibles malentendidos o tener que suponer lo que quiere decir el autor.

Hilo narrativo (trasfondo) y títulos de los capítulos

Al pasar una tesis a un libro de divulgación histórica, lo más seguro es que tengas que prescindir de algunos de los apartados, reestructurarlos e incluso añadir alguno nuevo. ¿Todo esto para qué? Hay un fin muy claro, el de imprimir al libro de un hilo narrativo, que se pueda seguir una historia. Para esto puede ser muy interesante que tomes de referencia a un personaje concreto que te ayude a tratar los temas que te interesan y que se vea un desarrollo a través de ese personaje. De ejemplo te puede servir Pompeya de Mary Beard, que regresa de vez en cuando a los habitantes que quedaron sepultados y los que huyeron. Según va tratando temas como el arte, la economía y la administración, vamos viendo como se comportaron los habitantes de Pompeya antes, durante y después de la erupción volcánica. Para esto tendrás que echar mano de la descripción y lograr que los datos estén conectados.

Ejemplo de libro de divulgación histórica

Con todo esto consigues que el libro sea muy fácil de seguir, atractivo y que la información histórica se fije mejor en el lector, piensa en los cuentos de los niños, ¿a que se les queda muy bien la historia?

Para ayudar a que el libro sea atractivo también tendrás que pensar en unos títulos sugerentes.

Evitar notas al pie

Apabullar al lector con mucha información extra no es una estrategia que aconseje porque se va a cansar enseguida. Casi seguro que deja de leer las notas y corres el riesgo de que lo realmente importante no lo lea. Es mucho mejor que la bibliografía del final esté bien nutrida y que el lector decida en qué quiere profundizar.

Con esto, no digo que no se ponga ninguna nota al pie, claro que no, pero sí que pongas las estrictamente necesarias para la comprensión del libro. Además, aconsejo que sean breves, que no sobrepasen las tres líneas. Descartaría al máximo las notas que mencionan bibliografía (si es muy relevante, ponlo en el texto, si no, no lo escribas) y que las notas persigan el espíritu de aclarar o de añadir información muy precisa.

Hay más elementos que te podría contar a la hora de crear un libro de divulgación histórica, pero estos son los que yo considero esenciales para que el lector se emocione, conecte contigo y haga tu libro memorable. Si te ha gustado o conoces a alguien que crees que le puede interesar, ¡compártelo! Espero haberte ayudado, y si necesitas ayuda, aquí estoy para lo que necesites.

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