Míriam Villares

Correctora, poeta, librera…

Dentro

Desnudo la rama de cerezo,

escucho el crujir de la yema. Que crece.

Despojo mis ojos. De la niebla.

El cerezo son manos de tiza que inician el salto.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *