¿Cómo recomendar poesía a quien teme la poesía?

¿Has pensado alguna vez que te gustaría leer poesía pero que no sabes por dónde empezar? Déjame que te ayude, lee lo que viene a continuación.

Esta sección se podría llamar también, Libros para Raquel, ya que es a raíz de una conversación nocturna con ella (gran amiga y entusiasta lectora) sobre la dificultad para entender la poesía y su no atrevimiento o no saber por dónde cogerla. Y fue en esa noche cuando le dije que le haría una lista de libros para poder introducirse en ella.

Ha pasado más de un año de esta conversación, pero nunca me he olvidado de ella. Llevo tiempo pensando en cómo hacer frente a este reto, el cual me dispongo a realizar. Así que le debía estos libros, de los que iré hablando poco a poco, sin prisa. Estos libros para ti, Raquel, y para los que como tú, temen la poesía, pero que no quieren hacerlo.

Voy preparando los materiales, necesito bolígrafo, lápiz, papel y libros, muchos libros. Entonces surge la primera dificultad, porque es muy sencillo hacer una lista de tus libros preferidos, pero ¿cuál debería ser el primer libro de poesía que recomiendas a una persona que no ha leído nada (hablamos de adultos) o casi nada de poesía y que casi seguro que cuando lo ha hecho ha sido por obligación? Difícil, muy difícil la elección, porque además cada persona tiene una maleta de experiencias que la hace totalmente diferente a las demás, y es fácil que lo que sirva para uno, no sirva para otro. Pero he querido intentar dar unas pautas generales. Hay que partir de la base de que es imposible hacer un cuestionario exhaustivo a esa persona sobre libros leídos, formación académica, gustos artísticos… y tener que guiarte por la intuición, por las impresiones que sacas de la persona que tienes delante, si es que la tienes delante.

No me extiendo más, os hablo ya de las pautas generales que voy a seguir yo:

Yo comenzaría recomendando un libro de un autor o autora del país natal del futuro lector, ya que a través del lenguaje, del idioma, se transmite una cultura y un sentir de un pueblo y eso le puede hacer sentir más cercana la poesía. (Ya habrá tiempo, una vez que quede atrapado por la poesía, de empezar a hablar de otras expresiones poéticas extranjeras).

Por otro lado, tendría que ser un autor o autora contemporáneo al lector, ya que también, a través del lenguaje, se transmite una determinada forma de mirar el mundo, una transmisión de ideas; y si introducirse en un lenguaje figurado de alguien que se ha educado y se ha formado como persona con tus mismos cimientos, ya entraña esfuerzos, imaginaos con autores, por ejemplo, de la época medieval, momento en el que impera la idea del amor cortés, y que en la actualidad, si queda alguien que lo practique es un pequeño reducto. Una persona con poco tiempo para leer lo único que va a sentir es rechazo, leerá el primer poema y quizá hasta el segundo, pero luego es muy probable que cierre el libro para no volverlo a abrir nunca más. Habrá que enganchar a esa persona primero, para después hacerle bucear por la historia de la poesía.

Para un primer libro de poesía elegiría un libro de factura más bien narrativa, y por supuesto huiría de cualquier poemario vanguardista que experimentase y rompiera por completo la estructura del lenguaje. Actualmente nos hallamos inmersos en un mundo narrado, y es posible que al empezar leyendo algo que no rompa por completo sus esquemas lo acepte con más facilidad.

Sería interesante también, que en ese primer libro que se recomienda, se viera bastante claro el tema, temas o sentimientos que trata (si es uno solo, mucho mejor) para ayudar a focalizar y a introducirse a esa persona en una manera de decir, y evitar que se pierda en la medida de lo posible.

Y muy importante, es decirle a esa persona, (me tomo a partir de ahora la licencia de dirigirme a ti en primera persona). Decirte que no intentes entender todo, que pruebes a ir visualizando las imágenes que se te muestran en los poemas una a una, piensa qué te hacen sentir. Ese libro de poemas no te va a relatar una historia con un esquema de introducción, nudo y desenlace, que te va a mostrar todas las respuestas y todas las acciones de un protagonista; sino que lo que te muestra es un relato de sentimientos, de sensaciones, de preguntas que te llevan a otras preguntas y a casi ninguna respuesta. Con un poema olvídate del espacio, del tiempo y la acción, son estos meros engranajes, si es que están presentes, para contarte otra cosa, para traducirte en ocasiones sentimientos abstractos como la soledad, ¿sabes tú cómo es la soledad? Pues hay muchos y muchas poetas que han intentado aproximarse a este sentimiento.

Así que lo que hay que hacer es dejarse llevar y no intentar racionalizar lo que se lee; sino leer y ya está, disfrutar en primer lugar de lo visual, de las metáforas e imágenes, y más tarde, de los giros del lenguaje y el ritmo de los versos.

Además, te diría que no te des un atracón de poemas, que no pasa nada si solo lees un poema cada vez, y que no hay nada vergonzoso si la primera vez que lees el poema notas que te transmite algo, pero que no estás seguro de qué, y que necesites volver a leerlo una segunda, tercera o cuarta vez (las que necesites), no es una maratón en la que tener que acumular poemas como kilómetros. A mí, personalmente, me gusta siempre leer mínimo dos veces cada poema porque siempre hay matices que te pierdes en la primera lectura. Además, a un libro de poesía, por mil veces leído, siempre se vuelve en algún momento a él, y es raro que no vuelvas a disfrutar y no te vuelvas a sorprender.

Ahora te cuento un secreto, debes saber que por lo general los libros suelen tener una unidad simbólica, rítmica y de estructura que se repite a lo largo del libro, que te va a ir dando las pistas, para poder saber, por ejemplo, qué es lo que puede significar un simple vaso de cristal vacío, puede que ya casi al final descubras que simboliza el olvido, y puede que al terminar de leer el último poema y volver a leer el primero, le otorgues un sentido diferente al que le habías dado.

También llegará un momento que el libro y tú compartiréis un lenguaje, unas expresiones que no compartes con otros, tendréis momentos de complicidad. Esto es como cuando estás con tus amigos y os decís, por ejemplo, «limón», y le hacéis una broma a un niño del parque, es como si compartieseis un lenguaje secreto y encriptado (por cierto, a esto se le llama idiolecto, y observarás que ocurre a menudo también entre parejas). Y sí, hay que tener un poco de paciencia, como en toda relación, para conseguir encajar las maneras de hablar de cada uno y llegar al final a una unión.

Y por último, pero no menos importante, no hay una verdad absoluta sobre lo que tienes que sentir acerca del poema, ya que cada persona es diferente, con sus vivencias determinadas y únicas, que hace que cada persona haga suyo el poema, y por lo tanto habrá imágenes y palabras que retumbarán como un eco, y no las dejarás marchar, cuando habrá otras que te pasen desapercibidas.

Has sido un/a valiente si has leído hasta aquí, tendrás que esperar hasta el siguiente artículo, donde revelaré el libro elegido para una primera lectura de poesía, pero espero que lo que te he contado hoy te sirva para quitarte un poco el miedo, hasta entonces lee, ama, ríe como quieras, pero hazlo, no dejes de disfrutar la vida.

«Leopardo». Raúl Nieto de la Torre

Pongamos que es primavera cuando escribo esto, abril, por qué no, hoy no nos pelearemos con el calendario.  Y recordemos septiembre, cuando os hablé de otra poesía, de otro decir, queda ya lejos o más cerca si quieres, tú decides, porque ¿qué te queda ahora más cerca, la vida o la muerte? Repaso el perfil del tejado que veo desde mi ventana, donde se unen la quietud de las plantas de las terrazas y el azul del cielo, y pienso en que yo no tengo la verdad absoluta sobre esto. Pero siento que me acerco someramente a ello gracias al libro del poeta Raúl Nieto de la Torre, Leopardo, editado por Tigres de papel. En él intuyo que vida y muerte son uno. Observo la portada del libro, una silueta continuada, sin límites, sin cerrar cuerpos, de leopardo, rama y ave rapaz, ¿quién se sostiene en quién? ¿La vida en la muerte o la muerte en la vida? ¿Y somos nosotros a pesar de la muerte? ¿Es inevitable vivir, sufrir, amar, morir y vivir de nuevo?

El poeta se acerca a estas cuestiones tan abstractas, pero tan reales para nosotros, tanto que nos recorren en un escalofrío, porque no es la diferencia entre calor y frío lo que ocurre, que te da como un látigo, sino darte cuenta de repente de que estás vivo y preguntarte qué haces con esa vida, tanta vida tienes, que quizá tengas miedo de tener también tanta muerte, y quizá darte cuenta de que lo tuyo, tu existencia, es un «torpe rugido afónico» (pág. 57).

Este poemario va de sostenerse en la vida o en la muerte, y de saber que hay dolor, que existe, que hay silencios, que los puedes escuchar, que puedes escucharte.

Recuerdo la presentación del libro el pasado 31 de marzo, cuando en la lectura a tres voces casi intuyo al leopardo, símbolo de sentimiento y sensaciones esquivas, pero que siempre están ahí, aunque tú no puedas ubicarlas exactamente; pero la vida, la muerte, el silencio, el amor, el miedo, están ahí. Recuerdo que escuchaba los poemas y me parecían enigmáticos, como andar tras una pista, pero sin saber exactamente qué buscas. Y al leer estos poemas ya no de forma colectiva, sino en un acto privado, una cita personal entre el libro y yo, entre el leopardo y yo, se puede observar la enorme riqueza de imágenes y metáforas (hay puertas abiertas en jaulas vacías, ciervos atropellados, un viento que no esparce lo que mueve, un ahorcado en mitad de una casa…), del dominio de una lengua, de cómo apretarla para sacar todo lo que quiere decir. Me recordaba por momentos a Alejandra Pizarnik, por esa capacidad de colocar al verso, y a ti por consecuencia, en una posición incómoda, hablando de cuestiones muy duras, y ser capaz de mostrar una belleza que duele. Porque, ¿dónde van los pero que inician once poemas de los más de sesenta que conforman el libro? No sabemos dónde anclar ese pero y por momentos no sabemos dónde anclarnos nosotros mismos, ¿anclarnos a esta realidad que nos circunda a veces extraña y tan antinatural para nosotros?, ¿o anclarnos en nuestro interior? Y en el poemario se nos dice: «Se posa el pájaro en sí mismo, / tiene la rama dentro […] Como esa rama, acaso está la muerte / también dentro de él / y de mí mismo» (pág. 26).

Estos poemas tienen la virtud de que no se agotan en la primera lectura, sino que cada vez que los lees descubres un nuevo matiz, un mirar nuevo, y te llenan de nuevo de presagios, enigmas, intuiciones, de creer que tocas la realidad de tu alrededor. Y terminarás siempre leyendo como un mantra el último poema, que te empuja a ser tú mismo, con tu vida, tu muerte, tu rugido afónico, tu dolor y tu silencio: «Pero no dejaré que la ventana / me diga lo que debo mirar» (pág.84).

Son poemas duros, pero necesarios, porque no mirar el ataúd va a hacer que el muerto desaparezca.

POSTDATA

Eso sería bastante.

Como los hijos que se buscan

en el entierro de su padre

para decirse que no hay nadie

ya entre ellos y la muerte.

Como esas frases

que no tienen sentido

pero insisten muy altas en la noche del insomnio.

Como estrellas…

(Fragmento de poema de Leopardo, Raúl Nieto de la Torre, Tigres de papel, pág. 17)

Podría decir muchas cosas sobre este poema, pero solo diré, que te recomiendo que lo leas entero, y que lo vas a querer volver a leer una y otra vez, y cada vez aprenderás más sobre ti mismo.

FICHA TÉCNICA:

Título: Leopardo.

Autor: Raúl Nieto de la Torre.

Editorial: Tigres de papel.

Año publicación: 2017.

Páginas: 84.

Biografía del autor: Raúl Nieto de la Torre nació en Madrid en 1978.

Es licenciado en Filología Hispánica y doctor en Literatura Española por la Universidad Autónoma de Madrid.

Ha publicado cinco libros de poemas: Zapatos de andar calles vacías (2006), Tríptico del día después (2008), la antología Salir ileso (2011), con fotos de Rubén Nieto de la Torre y diseño de Marisa Núñez, Los pozos del deseo (2013) y Leopardo (2017), en Ediciones Tigres de Papel.

También ha publicado crítica literaria, narraciones breves y el ensayo El héroe de ficción y las ficciones del héroe en la obra narrativa de Luis Landero (2015). Profesionalmente, se dedica a la enseñanza de la lengua y la literatura.(1)

Notas:

(1) Biografía extraída de la editorial Tigres de papel.

Enlaces de interés:

En este enlace podéis ver la presentación del libro realizada el 31 de marzo de 2017 en la Casa del Lector del Matadero de Madrid.