«Estás sola». Alexandra Oliva

Confesar que había elegido este libro porque me parecía que prometía la apertura de un debate crítico sobre el uso de la televisión, de jugar con los límites éticos y pensar hasta dónde llegar para conseguir cualquier cosa que te propongas y que te haga ganar dinero. También prometía entretenimiento y suspense. De lo primero he encontrado pinceladas muy superfluas, te crees que el libro va a ir por unos derroteros que no van. Sin embargo, de lo otro sí que tiene, aunque al estar ya acostumbrados a este tipo de programas, no consigue sorprender demasiado, hasta el final, cuando da un giro de argumento de trescientos sesenta grados, y que ahonda en los clichés.

Pero empecemos por el principio, ¿qué nos cuenta Estás sola de Alexandra Oliva? Te verás inmerso en un concurso televisivo tipo Supervivientes, reality que venden a sus telespectadores como una superproducción y donde los responsables del mismo no van a tener ningún reparo en hacerlo lo más realista posible, por lo que avanzaremos paso a paso con los concursantes en grupo, viviendo sus aventuras llenas de riesgos y donde se irán fraguando las alianzas, aunque los episodios más emocionantes e interesantes son cuando se pone el foco en una concursante en concreto, nuestra protagonista, Zoo. A partir de un momento determinado ella estará sola de verdad, aunque ella no lo sabe, y por momentos creerá que se está volviendo loca, haciéndole muy difícil diferenciar lo que es real y lo que no, creyendo que todos los sucesos extraños que ocurren están preparados por el programa, pero realmente no sabe lo que ocurre.

Nos encontraremos aquí con un giro apocalíptico un poco brusco, aunque en ningún momento se pierde la tensión narrativa y consigue su cometido, mantenerte enganchado a la lectura.

Así que me he encontrado con un libro que intenta estar muy pegado a la moda, a los mass media y que aglutina en un solo libro los concursos de televisión, las redes sociales y las historias de ciencia ficción de apocalipsis biológicas, pero vaciándoles de su carácter de trasfondo filosófico y de crítica a la sociedad, por lo que nos queda un libro muy entretenido, que maneja todos los mecanismos literarios, todos los ingredientes para construir un thriller, que te tiene siempre alerta, pero si lo que buscas es un libro más profundo no lo tienes aquí. Sin embargo, yo lo veo para esos días de verano en los que no quieres pensar y en los que solo quieres pasar un rato agradable y por qué no, emocionante.

No convence, pero entretiene. Para los fans de Los juegos del hambre y Perdidos.

POSTDATA: Un punto interesante y positivo del libro es que la autora haya elegido a una mujer como protagonista y como superviviente en solitario, ya que lo fácil habría sido seguir a un hombre, que por estereotipos quizá le podía haber dado más momentos de acción por la utilización de la fuerza bruta, pero aquí demuestra que una mujer también puede vivir momentos de acción en este tipo de situaciones.

El resto de concursantes se presentan como clichés de personajes que conforman la sociedad, que han sido precisamente elegidos por el programa por lo que representan, vemos quizá aquí la crítica velada mejor construida por la autora, ya que intentará aportar matices a estos personajes y los veremos alejarse un poco de esos estereotipos.

FICHA TÉCNICA:

Título: Estás sola.

Autora: Alexandra Oliva.

Editorial: Plaza & Janés.

Año publicación: 2017.

Páginas: 363.

Biografía de la autora: Alexandra Oliva creció en una ciudad pequeña de los Adirondack (Estados Unidos). Se graduó en Historia por la Universidad de Yale en 2005 y en Escritura Creativa por The New School University en 2011. A lo largo de estos años ha trabajado como docente para el Prospect Park Zoo y ha hecho varios cursos de literatura experimental y de supervivencia, uno de ellos en la famosa Boulder Outdoor Survival School (BOSS). Esta es su primera novela.

«Las sillitas rojas». Edna O’Brien

Era marzo y me disponía a ir a mi club mensual de lectura, esta vez había propuesto yo el libro, Las sillitas rojas de Edna O’Brien. Aún recuerdo cómo nada más empezar hubo varias voces que preguntaron al unísono, cómo es que había elegido una novela si lo que se leía en este club era poesía. Aún recuerdo lo que dije: por el ritmo del alma de un pueblo, Irlanda; del silencio y de la guerra que se desprende y siente; y por el símbolo, ¿el símbolo? preguntaron, sí, el símbolo, el mío es la niña Misteltoe, que inocente, tierna, ya ha conocido un mal endémico de esta sociedad, que la enseñen a no fiarse de los demás, de lo diferente, a no entregarse, a tener que amar y soñar a escondidas. Esta niña, que quiere visitar Stonehenge con Fidelma, nuestra protagonista y que a la pregunta de esta de por qué a Stonehenge, le dice: «por los dioses». Porque ella quiere entender, igual que todos queremos entender nuestro lugar en el mundo.

¿Habéis encontrado vuestro símbolo? Están las sillitas rojas, que recuerdan a los 643 niños muertos en la Guerra de Bosnia, el río en el que Fidelma sumerge la cara para purificarse, el propio club de lectura organizado por Fidelma, donde se reúne todo el pueblo y donde la insatisfacción y la frustración eclipsa a la literatura, o las historias de dioses antiguos, paganos, la mitología y leyendas populares, vehículo para palpar siquiera lo que nos rodea. Símbolos, símbolos, símbolos, y a veces hay barro en los ojos cuando se lee este libro, y a veces llega el agua, y puedes volver a ver, y quizá, encontrar tu hogar.

Entonces veo una mano levantada, y la boca que pertenece a esa mano dice: «¿y el simbolismo de la guerra hecha hombre embaucador, poeta, filósofo, médico, que entra a escena como un ser exótico que viene a revolucionar y a insuflar vida? ¿Qué pasa con ese hombre que primero lo adoramos y después lo odiamos?».

Otra voz se alza (y pierdo el miedo por el atrevimiento) y nos urge a contestar: «¿y qué opináis de Fidelma? Rechazada y casi muerta por haber amado, por querer ser madre. ¿Y qué hacemos con todas las personas desaparecidas en la guerra y el cuerpo vivo de Fidelma? ¿Cómo compaginamos el seguir vivo mientras existe el horror de la guerra?».

La hora transcurre, todavía me acuerdo de todas las preguntas que fueron surgiendo, de cómo hablamos de los personajes tan pintorescos y a la vez reales de ese pequeño pueblo verde de Irlanda, de la sensación que nos transmitía esta novela, escrita en capítulos tan autónomos, tan redondos, que casi nos parecía más bien una sucesión de relatos, pero que no perdía en ningún momento la unidad; hablamos de cómo recorría en cada palabra, frase, párrafo, un halo de misterio, de silencio, de no decir todo lo que se sabe, y de tiempo sagrado, de ritual, roto solo por la llegada de un dios pagano, que se inserta rápidamente en el ritual, en el engranaje del día a día, pero sin saber muy bien cómo funciona ese día a día nadie, absolutamente nadie, y ver cómo todo se desmorona, pero ver también la capacidad de supervivencia de todos los animales, incluido el ser humano, capacidad de supervivencia esta vez encarnada en Fidelma, también un símbolo, a la que en alguna ocasión también llaman la mensajera.

Y entonces, susurrando algunas bocas, ritmo, símbolo, silencio, guerra, hogar, se olvidaron de la pregunta, de porqué esta novela Las sillitas rojas, si ese era un lugar para hablar de poesía.

POSTDATA: Hallaréis una pieza extraordinaria en el capítulo La habitación conyugal, un juego de identidades, papeles, donde en la mentira se esconde la verdad, texto que Shakespeare querría para sí.

Este es un libro necesario, que nadie debería dejar de leer, un imprescindible.

ALGUNAS FRASES PARA NO OLVIDAR:

«Amigos míos, una cosa os digo: es claro que somos un grupo simpático pero si nos ponen uniforme todo eso cambia. En guerra no sé quién mi hermano. En guerra no sé quién mi amigo. Guerra hace salvaje todo el mundo. Nadie sabe qué oculta el corazón de cada uno de nosotros cuando nos lo quitan». (Pág. 72).

«Resulta increíble la cantidad de palabras que existen para decir “hogar”, y la música brutal que pueden llegar a desencadenar». (Pág. 347).

FICHA TÉCNICA:

Título: Las sillitas rojas.

Autora: Edna O’Brien.

Editorial: Errata Naturae.

Año publicación: 2016.

Páginas: 350.

Biografía de la autora: Edna O’Brien (Tuamgraney, Irlanda, 1930) es una de las voces más prestigiosas de la narrativa en lengua inglesa de nuestro tiempo, aclamada tanto por la crítica como por los más prestigiosos autores contemporáneos.

O’Brien siempre sintió la necesidad de escribir; sin embargo, en 1950 terminó sus estudios de Farmacia, que había comenzado obligada por su familia. Su carrera literaria arrancó con Las chicas de campo (1960), que le proporcionó fama mundial tanto por su calidad literaria como por reivindicar la independencia de las mujeres en un ambiente hostil. La chica de ojos verdes y Chicas felizmente casadas que pueden leerse sin conocer el libro anterior, amplían las aventuras de las dos protagonistas de aquella primera novela. Considerada la grande dame de las letras irlandesas, desde la publicación de esta obra, Edna O’Brien ha creado un corpus literario único: con novelas como A Pagan Place (de próxima publicación en Errata naturae), el libro de relatos Saints and Sinners, una obra de teatro sobre Virginia Woolf titulada Virginia y dos importantes biografías: sobre James Joyce y sobre Lord Byron respectivamente.

Tal y como ha reiterado la crítica internacional, solo James Joyce ha descrito con tanta exactitud y humor lo que se esconde en aquello que denominamos «el alma irlandesa».(1)

Notas al pie:

(1) Biografía extraída de la propia editorial errata naturae